Julio 2008


Lo recuerdo como si hubiera ocurrido hace tres semanas. Era una noche estrellada, en el campo. No hacía muchos segundos que Tere había dejado de exhibir sus dos poderosas razones, y medio borracha se había ido a trincar con su “algo”. Hacía un calor que te torras.

El Chope acababa de ponerle los calcetines a Violeta, mientras yo le había extendido el aislante. Era un intento desesperado para que Violeta empezase a dormir la borrachera, pues había empezado a no tenerse en pie, y hacia rato que por su boca no salía nada coherente.

Yo estaba bastante borracho, y estaba bastante contento porque me había inventado junto con el Chope una “cortinilla” nueva para la serie “House” bastante graciosa. Había aprovechado que Vane morcilleaba con Pablo para fumarme todo su tabaco, y  fué entonces cuando decidí empezar a beberme la Mahou que quedaba, y litro en mano me senté junto al Migue y el Chope en el jardín. Contra todo pronóstico también estaba allí Santi, que había vuelto de entre los muertos.

En ese momento reparamos en que dos inocentes chicos, a los que más tarde llamaríamos BlueMan y WhiteMan, habían decidido coger unos colchones y dormir en el jardín, a escasos centímetros de donde los campeones bebían los últimos sorbos de vida, y a un par de metros de donde habíamos dejado a Violeta.

BlueMan llevaba una camiseta azul, y WhiteMan llevaba una camiseta blanca (sí, la originalidad inundaba nuestros poros). Entre otras cosas estábamos evitando que un gato se trincara a WhiteMan, y amenizando el sueño de BlueMan con nuestros graciosísimos chistes.

Y WhiteMan se queda dormido. Mientras tanto BlueMan intenta desesperadamente no oír nuestras paridas sobre la vida, para poder dejar de reírse y empezar a dormir. Era el momento. Me fui a la cama de Ross con valentía (tres cuartos de hora atrás había ido a visitarla a su lecho y nuestra conversación había terminado bruscamente con un gran “por el culo te la jinco” por parte suya) y le conté la situación en la que me encontraba. Otro chaval de cuyo nombre no me acuerdo que estaba escuchando la conversación me ofreció amablemente su espuma de afeitar, la cual acepté encantado y me dirigí hacia el jardín.

Cuando pasé la puerta, mis amigos me decían que no le podíamos hacer eso a WhiteMan, que le acabábamos de conocer, y que haberle salvado de tener relaciones con un gato no nos daba derecho a putearle. Pero yo sabía como encarrilar la situación. Me acerqué a BlueMan, y le mostré la espuma de afeitar. BlueMan estaba en una encrucijada: Traicionar a su amigo del alma, o negarse a participar y dormir con el temor a las represalias.

Pero BlueMan ya había tomado una decisión al verme cruzar la puerta, y cuando le mostré la espuma de afeitar la corrupción ya estaba en él. Prefería un amigo menos, pero dormir tranquilo el resto de la noche. BlueMan estaba en nómina. Así pues le entregué la espuma y me senté junto a los demás a esperar la puñalada por la espalda del chico de camisa azul hacia el que hasta segundos después sería su mejor compañero de barbacoa.

BlueMan no había usado nunca esa marca de espuma de afeitar, y presionó demasiado fuerte el botón provocando que un gran pegote de espuma saliese disparado y se esparciera por toda la cara de WhiteMan. La carcajada fue indescriptible, hasta BlueMan se reía y eso que sus entrañas rezumaban remordimientos. Desde la boca hasta parte del pelo tenían espuma. Miramos a BlueMan, todavía no era suficiente, queríamos más. BlueMan se dispuso a poner espuma delicadamente en el lóbulo de la oreja derecha de WhiteMan, pero no contábamos con que WhiteMan tenía esa parte del cuerpo especialmente sensible. WhiteMan se levantó sobresaltado, BlueMan escondío la espuma y se hizo el dormido, y los demás intentamos no reirnos. WhiteMan notaba algo en su rostro, así que cogío su mano derecha y decidió tocarse la cara entera. En este momento le pedimos a WhiteMan que por favor dejase de hacer eso, ya que llevábamos un rato sin respirar debido a la risa y la espuma cada vez manchaba más cosas. Podría haberse afeitado las pestañas después de aquello.

Contentos nos fuimos ya a dormir, cumpliendo con nuestra promesa de no putear a BlueMan, que ahora era de los nuestros.

Amanecí con Violeta durmiendo en mi cama y yo con una pata encima suya; luego me levanté y conseguí que Vane olvidara que me había fumado todo su tabaco y la convertí en mi camarera de forma que me estuvo trayendo el tinto de verano el resto del día. El diablo me premiaba por haber captado otra alma.

Alguna foto del día después:

Violeta quer�a más.

Violeta quería más.

Love was in the air.

Love was in the air.

Hace un tiempo que descubrí esta chica a través del nuevo anuncio de mini barriles de  Heineken, que al parecer está haciendo una apuesta muy fuerte por ella. Se llama Adele y canta acojonante.

Su disco se llama “19″, y está bastante bien. Será música acojonante para vuestros momentos de tranquilidad este verano.

Hometown Glory

Chasing Pavements

Y es que el jueves me levanté, me duché, etc… pero con el paso de las horas me fuí sintiendo mal. Empezó a dolerme el estómago, y obraba cual pato mareao. Ese día por la tarde, ya tenía 38 de fiebre, así que fuí a urgencias para que me dijesen que tenía, y me mandasen algo, lo típico.

Tras 15 minutitos esperando, la médico al verme me mando directamente a la enfermería a que me pusieran suero (ya de paso me sacaban sangre) porque decía que estaba deshidratado. Total voy a la enfermería, y me encuentro con una enfermera rubiaca que en aquel momento me pareció bastante potente (¿sería el efecto de la fiebre?). Me sentó en un sillón, me cortó la circulación del brazo y se dispuso a buscar una vena para pincharme. Pues la guapita empieza a decir que tengo las venas muy finas, que no puedo ser donante, etc… al final encuentra una en la muñeca, y empieza a darle ostias, hasta que de una ostia a mí me duele (para mí que me la rompió en ese momento). Tras la última ostia se dispone a pincharme, lo cual me duele bastante, y la rubita me dice que soy un quejica.

En esto que mi muñeca empieza a chorrear sangre, miss enfermera reconoce que me la había puesto un poco regular, y me venda la muñeca, diciendo “tu aprieta”. Me da una bajada de tensión, y me pongo a vomitar en una papelera cercana, mientras una mano me sangra y con la otra presiono la herida. En ese momento yo era la Mamba Negra, y Elle Driver venía a matarme.

Así mi enfermera favorita decidió evaluar la situación y esperar un poco a intentarlo otra vez en el otro brazo. Al final me la puso, rodeando toda mi otra muñeca con vueltas y vueltas de esparadrapo (debió pensar “ahora que la he puesto esto no se sale ni de puta coña”).

Después de eso, oriné en un bote (no preguntéis por qué, deseaban mi orina), y me llevaron a una sala con sillones, donde me enchufaron otro tubo más, y me dejaron hora y media hasta que fuese persona. Luego me dijeron que tenía gastroenteritis aguda. La enfermera que me quitó la aguja me dijo “dile a la enfermera que te lo puso, la rubia alta, que vaya tela lo fuerte que te ha puesto el esparadrapo, te voy a depilar”. Pregunta mental: ¿Porqué se inventó la cera, si el esparadrapo te deja la piel como el culito de un bebé?

Me recetaron paracetamol y antibiótico. Le pregunto a la médico “¿es vírico o bacteriano?” y me dice “es vírico”. vale. ¿para que me manda un antibiótico si es un virus?. A todo esto ya eran las 9 de la noche.

Al día siguiente mi madre va al médico de cabecera a nosequé, y de paso le comenta mi caso. El médico dice que el antibiótico no me lo tome, y que me tome un protector de estómago y un fortasec además. Bueno, hago eso. Después mi madre llama a mi tío, cirujano intestinal, y le dice que el fortasec no, porque es peor xD. Vale. Dejo de tomarme el fortasec. A todo esto empiezo a tener fiebre a saco y me encuentro fatal, de forma que tengo 39 y medio de fiebre por la noche. Mi tío entonces opina que vuelva a tomar el antibiótico. (4 tratamientos en 24 horas, acojonante). Además estaba obrando sangre, con lo cual a las 6 de la mañana me presento otra vez en urgencias. Me hacen varias pruebas, y otra vez a la sala de los sillones. Esta vez era una enfermera más fea y vieja pero con mas pinta de experimentada. Me enchufó la aguja en una vena que ni estaba en relieve ni nada, y del tirón, ni lo dudo ni dijo nada, y ni me enteré :-)

Estuve en los sillones toda la mañana, recuperando la vida (el alma de las personas se alimenta de suero, ahora lo tengo claro). El médico me dijo que no es vírico si no bacteriano, que probablemente jamás sepa que bacteria es la que me está puteando; que antibiótico, paracetamol, y dieta a cascoporro, y que si me duele que me joda, y que si sangro que me joda, y que si otro médico me dice otra cosa que le jodan.

Así lo he hecho, y 24 horas después he recuperado la capacidad de pensar, y es por ello que escribo este post, no para quejarme de mi dolor, ni de los médicos, no; ni para quejarme del fin de semana en el campo que me he perdido, ni del viaje a doñana o el concierto de lisboa que no sé si me perderé. Escribo para engrandecerme ante vosotros, porque soy un guerrero, un luchador antibacteriano. Esta vez me atacaron por sorpresa, pero a Dios pongo por testigo, de que jamás podrán conmigo (esto último parece sacado de una canción de loquillo :-p).

En fin, tranquilas chicas, aunque todavía no se me levanta, hay carnero para rato. Alejandra ya ha puesto su granito de arena, pero necesito más mimitos para recuperar mi virilidad y musculatura perdidas y que como sabéis tanto me caracteriza.

Sé que el post es largo, seguramente nadie lo lea entero (no se por qué, con lo gracioso que soy yo escribiendo) pero bueno, es que me aburro.