Hacía frío. A mi izquierda, una sensual violeta se me aparecía exuberante, preparada para una noche de acción. En frente mía, Luis Román, bailarín, empresario, ex-jefe y amigo, comentaba los meses que violeta había dedicado últimamente en el estudio de su última asignatura de la carrera por aprobar.

Ambos nos reíamos, pues llevaba desde el verano estudiando. Yo le dije que cuando sacase un diez, me iba a estar riendo de ella un año, por haber estudiado tantos meses.

Aquel fué el momento. Violeta se armó de coraje. Indignada, se giró hacia mí señalándome con su dedo índice, y dijo: “Mira carnero, si saco más de un siete en el puto examen, te hecho un polvo encima de la mesa”.

Hoy llegó la noticia. Violeta, excitada, me abría una ventana de messenger nada más llegar al trabajo. Siete con dos.

Escribí estas lineas escuchando Better Man, de Pearl Jam. Ahora tú las estás leyendo, pero yo ya no estoy aquí. Ahora estoy con ella. Esperemos que la mesa aguante.