Hace mucho, mucho tiempo, Carla me recitó esto:
Un león travieso,
Con el rabo tieso,
dijo a la pequeña
que iba a buscar leña:
soy un pobre ciego
ya no veo veo
cógeme la pata,
vamos de paseo,
vente a la montaña
que te daré castañas!
y dijo la niña:
no no, que me engañas!
En aquel entonces me prometió que me lo recitaría cada vez que mease a mi vera. Han pasado muchas lunas, y, por azares del destino, más de mil veces compartimos. Carla, en el próximo baño, espero que apasiones mi destino!