Febrero 2009


Me encuentro aquí sentado, en el patio, en este banco de madera. A mi lado, unos italianos cantan canciones mientras acarician la guitarra, bajito, hay gente que ya duerme. Acaba de venir la luz en mi nuevo cuarto.

Aquí todo es más tranquilo, llevo un turbante puesto, y en el cielo hay mil estrellas.

Una noche más en Protocolo Rabouni después de un día acojonante.

hoy la noche supo a licor, y la luna tuvo el pelo alborotao.

No puedo dejar de decirte, que hay idiomas perfectos por descubrir, y que son olvidados frecuentemente, recuérdalo SIEMPRE.

Por último, sólo decirte que mi único deseo en este momento es, encanallar tu llanto.

Fdo., la violencia de la palabra.

El Jueves estaba con 39 de fiebre, otra vez. Algunos dirán que la causa es un invierno más frío que los últimos años, combinada con mi afán por llevar camiseta todos los días del año (es la famosa regla de las tres capas, pero ese es otro post). SE EQUIVOCAN.

La verdadera causa de mi fiebre alta es mi sexapil. Expongo mi teoría:

Como la misma palabra indica, la bacteria es mujer, mientras que el carnero es un macho cabrío. Ellas vienen desde lugares lejanos como siberia o el polo norte, a conocer chicos latinos como yo. Lo que no saben es que soy la viuda negra de las bacterias, buahahaha. Sí, dejo que entren en mi cuerpo, que hinchen mis amigdalas y que amartilleen mi cabeza (a ellas les va ese rollo). A mi me ponen caliente (concretamente a 39º Celsius). Y cuando más agustitas están, zas! Me las cargo a antibioticazos. A veces tardan en morir un día entero, pero a mi me da igual, soy un asesino sanguinario.

Sexy, pero sanguinario.

Nota: En el pasado he tenido otras dos teorías que explicaban el mismo fenómeno. La primera era por besar a Alejandra. Juré no volver a rozar sus labios. Evidentemente no lo cumplí, pero tampoco volvío a pasar nada, asi que eso no era. La otra es por Carla, y aunque bien es cierto que me puse malo la noche que volvió, también es cierto que he estado malo otras veces antes de eso, por ejemplo en odisea en el baño. Es por tanto un hecho que la teoría sexy-bacteriana se alza como la más plausible y razonable.