Me encuentro aquí sentado, en el patio, en este banco de madera. A mi lado, unos italianos cantan canciones mientras acarician la guitarra, bajito, hay gente que ya duerme. Acaba de venir la luz en mi nuevo cuarto.
Aquí todo es más tranquilo, llevo un turbante puesto, y en el cielo hay mil estrellas.
Una noche más en Protocolo Rabouni después de un día acojonante.