Alguna vez me lo han comentado, otros las llaman mis niñas. Lo cierto es que aunque siempre me ha hecho gracia, tampoco era muy consciente de que lo buscaba. Ya no puedo negarlo, comporta una de las filosofías más importantes de mi vida y es uno de los pilares de mi existencia.
Sí, sin saber ni por qué ni cómo, echo la vista atrás y todo lo que he hecho en la vida tiene un fin común: Crear el mejor equipo de mujeres de la historia. Este equipo compite en la vida, y es el mejor. Este equipo no tiene presidente, las decisiones las toma el viento. Este equipo no tiene manager, los partidos se presentan sin previo aviso. Tampoco en este equipo se buscan talentos, eso lo hace el mar con la marea.
Me enorgullece comentarte que soy su entrenador, y soy el mejor. No cobro dinero por ello, bebo del amor de mis chicas.
Pero también debo serte sincero, no todo es tan bonito. En este equipo también hay suplentes, cedidas, retiradas, e incluso hubo alguna vendida. En ocasiones se pelean, pero es sólo por la emoción y la dureza con la que a veces se juega.
Alejandra manejó las defensas del equipo durante mucho tiempo con gran maestría, era la mejor. Ahora ya apenas juega, pero siempre sorprende apareciendo en los partidos más importantes. Y nunca los pierde.
Otras chicas como Tere, Paola o Natalia, podrían ser titulares, pero normalmente están en el banquillo. Cuando tu entrenador te llama varias veces y siempre estás lesionada, son otras las que salen a rellenar el hueco, y si lo hacen bien se ganan el cariño de todos, al fin y al cabo aparecieron cuando otras no estuvieron.
También están las grandes leyendas, como Violeta. Amada por la aficción hasta la muerte, dirigío el ataque desde el centro durante mucho tiempo. Hace unos años se despidió por todo lo alto, pero chicas de esta talla nunca lo dejan. Ahora es nuestra gata empresaria, cuida la contabilidad y está pendiente de que las nuevas aporten al equipo el amor que el equipo les dá.
Hoy en día el ataque está formado por Elena, Carla e Irene. Las dos primeras titulares desde comienzo de año, la tercera desde el sábado de feria. Lo admito, Irene es nuestro Raul Maravilla González. Nunca me había pasado, he de decirlo. Siempre he sido implacable a la hora de mandar a chupar banquillo, pero con Irene no puedo, no me sale. Olga domina el medio campo desde que se fué Violeta, y Julia mantiene fuerte la defensa desde hace tres años.
¿El resto del equipo? Que te voy a contar, Berta, Carmen foryfaif, Vanesa mi marquesa, Estela Quito me trinca el pito, Laura mi compadre, Maria la rubia, Mari la tetas, Mary madalenas, Digna me indigna, Paula la buena negrata, Sofistant gallina blanca, mi esposa Blanca, Marian y Macarena, Cristinita, la otra paula, Esther (dios, esther…), anita, Marta… y qué mas! Dejaremos el resto para otro post, que este no es chico, que podría seguir escribiendo, pero me siento incomodo habiendo escrito ya cinco líneas de nombres.
Unas juegan menos, otras más. Unas van por rachas, otras jugaron mucho y ahora ya no quiero jugar con ellas, y otras se fueron con la promesa de volver.
No te equivoques, no he escrito tanto para que quizá hayas llegado hasta aquí leyendo en diagonal, y terminar diciendote simplemente que yo me las trincaba. Escribo para que entiendas por qué me las trincaba, y para que sepas que me las trincaba con amor.
Algún día te contaré la compleja combinación de factores por las que unas vienen y otras van, y de por qué Irene es como Raul, pero esa, esa es otra historia.