La negra es muy grande.

 Tanto, que una vez me dijo que debería escribir para los demás, y no quedármelo para mí sola. Ese grandísimo halago unido a que me encanta follar la oreja, a que lo amo con locura y pasión desmedida y a su proposición de ser autora de este maravillosisisisisísimo blog, hacen que hoy, en este instante, estemos viviendo una primera vez.

Mi primera vez como autora de un blog, mi primera vez en el blog del carnero concretamente, la primera vez que me leen, la primera vez que nos encontramos.

Como la primera vez que he ido con Javi a la feria. Y digo Javi porque ayer era un señor, con gorra elegante y clavel en la solapa. Yo iba de su brazo, vestida de flamenca, y una tarde y una noche después hemos amanecido viéndonos la cara de otros y escuchando mi telefóno tronar en medio de nuestro sueño de parranderos borrachos y feriantes.

Ayer fue día de jaleo, manzanilla, sevillanas, palillos, pasiones confesables e inconfesables, celos, refregones, alegría y alguna que otra decepción. Pero en medio del caos y de todo torbellino que pueda surgir, puedo decir con orgullo que Javi está conmigo. Unas veces será la negra, otras Javierrrrr, otras Javi, otras el Carnero. Incluso no habrá veces, sino la primera vez. Pero siempre estará ahí, con la violencia de la palabra y con su forma prohibida en libertad.

Anoche pasó algo que nunca pensé que llegara a hacerlo. La cosa es que un tío que estaba pa darle un cabesaso estaba súper fácil. Tela de fácil, de hecho.Y muy entregao. Y en el momento de no retorno en el que te tiende la mano alguien que te pone muy caliente y te preguntas “¿si le digo que no soy la más gilipollas de la feria, o simplemente me condenarán a que me corten la mano por chula?” decidí mandarlo al nabo. Todavía no me lo puedo creer, teniendo en cuenta que ayer estaba como las puertas del infierno, y mucho más increíble es el motivo. Le dije “ME DEBO A MIS AMIGOS”. La hermosa cara del chiquillo se le puso de otro, se encojió de hombros y me dijo que no le parecía un motivo real.

Pero a mí sí que me lo parece. Y tanto. Yo miraba a un lado y veía a alguien guapo a reventar que me iba a enseñar lo que eran farolillos. Y miraba a otro lado y veía a mi Elena, con su vestido nuevo que le acababa de pisar, pero no por ello menos guapísima; a Irene en pleno apojeo de anfitriona ferianta por excelencia, cambiando el cd y rodeada de maricones; a la Antonia con su camisa de color extravagante que todavía no me había dado un abrazote de esos que quitan el sentío; a unos cuantos de maricones guapísimos que querían ponerse mis plataformas; y a mi negra. Mi negra fue lo que más me llegó al corazón. Ahí estaba, arrancándose por bulerías ininteligibles, con su gorra, su clavel chuchurrío por la parranda, su pelo alborotao y su corbata de Javi. Y fue exactamente en ese momento cuando me dí cuenta del verdadero significado de volverte con quien llegaste, de querer y amar desde las entrañas a tu gente, de eso de follarse a las mentes, y de perderse bellos momentos por follar con un desconocido. Y no, no me merecía la pena.

Que se vayan al carajo!

Follar con un pepino en feria = escote, cara de cochina, dos jarras de rebujito y una sevillana

Vivir bellos momentos con gente a la que adoro y viceversa = sólo estar con ellos

Comer tortilla y ver los calzoncillos bellos de mi negra al llegar a mi casa = eso sí que no tiene precio

Para todo lo demás…….. AL CARAJO. Viva la feria!!