Octubre 2009


dícese de aquella cerveza o vaso de vino o cubata y/o cigarro.

Que bonito, creerte que es la última de todo corazón, y encontrarte con que simplemente era la siguiente a muchas más que vendrían.

Hoy he subido, como desde hace unos meses, las escaleras que llevan al tercer (y último) piso, a mi actual casa. Y me he sorprendido en la azotea. Y es que ni siquiera el último piso puede ser el último.

Mientras te pregunten ¿Nos pedimos la última?, conocerás personas bellas. Mientras digas “me pediría la última”, eres una persona bella.

Yo ahora me tomaría la última, si te la tomarías conmigo, eres una persona bella. Ven a pervertirme.

felicida

Update: Sin ánimo de que entiendas más allá de lo que mis palabras dicen, te comento:

1.- me invade una felicidad insurrecta, realista, lo que la hace tremenda y radicalmente bella.

2.- la foto es simplemente aquella que mejor describe este post.

Update 2: Me dicen por ahí, que me trincaban con el motor roto. ¿No es eso acaso la última? quédate con eso.

Si amigos, por fin ya ha llegado el momento: SOY FAMOSO.

Ahora recuerdo aquellas veces en que los intrepidos reporteros de las manifestaciones siempre me sacaban en la tele, y ahora sé que no era casualidad, si no su instinto que les hacía sacar mi bello rostro que algún día sería famoso.

¿Qué cuando se sabe si uno es famoso? ¿Cuando apareces en Google? NO. Eres famoso cuando apareces en google sin querer encontrarte, y además apareces a cascoporro. Si, ese soy yo. Mi jeta pasea por la World Wide Web, adentrandose en todos los cuartos de niñas adolescentes y mujeres solteras de mediana edad. Mi prosa, mi lírica, es tan potente y penetrante que ha superado el ámbito local, traspasando esas 20 bellas y perturbadas mentes que leen mi blog, llegando al corazón de google, que ahora bombea extravagantes palabras, imagenes y demás contenido lleno de vida, MI VIDA.

Carner

¿Que cómo lo he hecho? Sexapil supongo.

P.D.: Gracias tere por encontrarme.