dícese de aquella cerveza o vaso de vino o cubata y/o cigarro.
Que bonito, creerte que es la última de todo corazón, y encontrarte con que simplemente era la siguiente a muchas más que vendrían.
Hoy he subido, como desde hace unos meses, las escaleras que llevan al tercer (y último) piso, a mi actual casa. Y me he sorprendido en la azotea. Y es que ni siquiera el último piso puede ser el último.
Mientras te pregunten ¿Nos pedimos la última?, conocerás personas bellas. Mientras digas “me pediría la última”, eres una persona bella.
Yo ahora me tomaría la última, si te la tomarías conmigo, eres una persona bella. Ven a pervertirme.
Update: Sin ánimo de que entiendas más allá de lo que mis palabras dicen, te comento:
1.- me invade una felicidad insurrecta, realista, lo que la hace tremenda y radicalmente bella.
2.- la foto es simplemente aquella que mejor describe este post.
Update 2: Me dicen por ahí, que me trincaban con el motor roto. ¿No es eso acaso la última? quédate con eso.

Octubre, 22nd 2009 at 2:53 pm
La última es muy bella, pero se te ha olvidado hacer mención a la penúltima, que es aquella que probablemente incite a la última, de una belleza incluso mayor si cabe.
Llevo este comentario a un escalón mas elevando , afirmando que si bien has escrito:
“Mientras te pregunten ¿Nos pedimos la última?, conocerás personas bellas. Mientras digas “me pediría la última”, eres una persona bella.”
La penúltima se merece algo similar:
“Mientras te afirmen, vamos a pedirnos la penúltima, podrás conocer la belleza de la última.”