Ella era cahla!, simplemente cahla! por la mañana, de pie con su metro sesenta y pico de estatura y un sólo calcetín; era la negra en minifalda; era Carlaparla en la playa, era Carla cuando firmaba…

En mis brazos fué siempre, Carlita.

Luz de mi vida, fuego de mis entrañas, mi pecado, mi alma, Carlita.

Pero quizás no hubiese existido Carlita si antes no hubiese conocido a Cristina… los dos teniamos 10 años; lo que le sucede a un niño a los 10 años, puede marcarle de por vida…

Adaptación de la novela más famósa de Vladimir Nabokov para mi negra, homenaje a carlita.