Ayer sobre las doce y cuarto de la noche, tras una inyección de lo que prefiero creer que era un chute de heroína, moría mi perrita mientras dormía por el efecto del tranquilizante. Dado que todos los días sin excepción se echaba de 5 a 7 siete siestas a lo largo del día, supongo que murió feliz xD
La Duna bajaba normalmente a la calle dos veces al día, y se iba al bar con mi padre, poniéndose fina de picos y disfrutando del cespecito. A duna le gustaba el pan, que le hicieran cosquillitas en la barriga, y lanzar vasos a metros de distancia con el rabo. Cuando se enfadaba te retiraba la cara, y cuando quería algo siempre te daba la pata. Cuando llegabas a casa te arrollaba, venía corriendo y chocaba la cabeza entre tus piernas lo que a veces terminaba en culazo. A más de una niña guapa casi deja en bragas/tanga intentando bajarle la falda, y cada vez que te veía dando un abrazo se ponía a chocarse la cabeza contra ti para que le dieses uno a ella también jajaj.
En su defensa diré que hasta ayer tuve que reñirla porque consiguío arrastrase (ya no podía caminar) hasta un plato de tortilla de patatas y casi se lo come la jodia, que tuve una vez más que tranquilizarla a la hora de cenar para que masticase algo antes de tragar, y que mas tarde, en lo que sería su última parranda, se puso a escarbar en la tierra con las últimas fuerzas que le quedaban.
Porque si algo se puede decir de Duna, es que lo hizo todo con pasión
Hasta siempre dunilla, espérame en el bar.



agosto, 2nd 2010 at 2:15 pm
esto que has escrito es precioso
agosto, 5th 2010 at 11:26 am
Un abrazo carner… Nuestras amadas mascotas y amigas siempre serán recordadas con cariño hasta el final de nuestros días con la misma fidelidad que ellas tuvieron con nosotros
agosto, 19th 2010 at 1:48 pm
me gusta la foto de la torilla
seguro q en el cielo de los perros se pone fina la duna…aisss