Ayer sobre las doce y cuarto de la noche, tras una inyección de lo que prefiero creer que era un chute de heroína, moría mi perrita mientras dormía por el efecto del tranquilizante. Dado que todos los días sin excepción se echaba de 5 a 7 siete siestas a lo largo del día, supongo que murió feliz xD

La Duna bajaba normalmente a la calle dos veces al día, y se iba al bar con mi padre, poniéndose fina de picos y disfrutando del cespecito. A duna le gustaba el pan, que le hicieran cosquillitas en la barriga, y lanzar vasos a metros de distancia con el rabo. Cuando se enfadaba te retiraba la cara, y cuando quería algo siempre te daba la pata. Cuando llegabas a casa te arrollaba, venía corriendo y chocaba la cabeza entre tus piernas lo que a veces terminaba en culazo. A más de una niña guapa casi deja en bragas/tanga intentando bajarle la falda, y cada vez que te veía dando un abrazo se ponía a chocarse la cabeza contra ti para que le dieses uno a ella también jajaj.

En su defensa diré que hasta ayer tuve que reñirla porque consiguío arrastrase (ya no podía caminar) hasta un plato de tortilla de patatas y casi se lo come la jodia,  que tuve una vez más que tranquilizarla a la hora de cenar para que masticase algo antes de tragar, y que mas tarde, en lo que sería su última parranda, se puso a escarbar en la tierra con las últimas fuerzas que le quedaban.

Porque si algo se puede decir de Duna, es que lo hizo todo con pasión :)

Duna flama

Duna flama recibiendo cosquillitas

Duna en la puerta del bar con los colegas

Duna en la puerta del bar con los colegas

Duna oliendo la tortilla

Duna oliendo a tortilla

Hasta siempre dunilla, espérame en el bar.

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