Culturilla General


SI ME FUERA MAÑANA,
¿ME RECORDARÍAS?
TENGO QUE PARTIR AHORA
PORQUE HAY MUCHOS SITIOS QUE DEBO VER.
Y SI ESTUVIERA AQUÍ CONTIGO, CHICA,
LAS COSAS NO SERÍAN LAS MISMAS.
PORQUE SOY UN PÁJARO LIBRE
Y NO ME PUEDES CAMBIAR
EL SEÑOR LO SABE, NO PUEDO CAMBIAR.

ADIÓS, PEQUEÑA, HA SIDO UN DULCE AMOR, SÍ,
SUPLICARÁS Y YO NO PUEDO CAMBIAR.
PERO, POR FAVOR, NO TE LO TOMES A MAL.
PORQUE EL SEÑOR SABE QUE NO TENGO LA CULPA.
PERO SI ME QUEDARA AQUÍ CONTIGO
LAS COSAS NO SERÍA IGUAL.
PORQUE AHORA SOY UN PÁJARO LIBRE
Y A ESTE PÁJARO NO LO PUEDES CAMBIAR, OH!
Y A ESTE PÁJARO NO LO PUEDES CAMBIAR.
EL SEÑOR LO SABE, NO PUEDO CAMBIAR.
SEÑOR, AYÚDAME. NO PUEDO CAMBIAR.

SEÑOR, NO PUEDO CAMBIAR.

¿VOLARÁS ALTO, PÁJARO LIBRE?

Lynyrd Skynyrd

Dedicado a Julia, que en el Cancun, con una birra fresquita en la mano, me cuenta la misma historia.


Anoche pasé frío y me desenamoré un poco.
Anoche pasé frío y fui poeta.
Anoche, mientras mi carne se helaba
y mi alma en mi cuerpo se escondía,
vi como mi amor para ti
era un juguete pasado ya de moda que ya nada valía.

Cualquier amanecer echarán
al viejo juguete de mi amor a un carro de basura,
y alejándose en la amarga soledad
oirá al carretero dar palos a su mula
que todo se lo da por un poco de paja
y, a veces, pochas uvas.

Y estaré allí donde ya nada vale nada
hasta que algún día una dulce gitanilla,
con mocos y pecas en la cara,
limpie con su manga grasienta
la suciedad que la sociedad pegó a mi alma;
y volveré a ser un juguete reluciente de amor y de alegría.

¡Que importa que me engañes si luego me sonríes!
¡Qué importa ser poeta o ser basura!
Anoche pasé frío en el cuerpo y en el alma…
Anoche pasé frío y quedó mi libertad de amor helada.

Llego a casa y esta noche dormiré sólo, tengo mucho que decir y tan pocos quienes me escuchen; por eso recito este poema antes de irme,

porque mi boca ansía ron, pero ya no lo encuentro. Por lo que pasó y lo que está pasando, porque siempre estaré allí donde ya nada vale nada, hasta que algún día limpies con tu manga grasienta la suciedad que la sociedad pegó en mi alma, ¡que importa ser poeta o ser basura! MAÑANA VOLVERÉ A SER UN JUGUETE RELUCIENTE DE AMOR Y DE ALEGRÍA.

Anoche pasé frío y quedó mi libertad de amor helada.

Necesitaba compartir esto tan bello con el mundo

 

Dame tu libertad.
No quiero tu fatiga,
no, ni tus hojas secas,
tu sueño, ojos cerrados.
Ven a mí desde ti,
no desde tu cansancio
de ti. Quiero sentirla.
Tu libertad me trae,
igual que un viento universal,
un olor de maderas
remotas de tus muebles,
una bandada de visiones
que tú veías
cuando en el colmo de tu libertad
cerrabas ya los ojos.
¡Qué hermosa tú libre y en pie!
Si tú me das tu libertad me das tus años
blancos, limpios y agudos como dientes,
me das el tiempo en que tú la gozabas.
Quiero sentirla como siente el agua
del puerto, pensativa,
en las quillas inmóviles
el alta mar. La turbulencia sacra.
Sentirla,
vuelo parado,
igual que en sosegado soto
siente la rama
donde el ave se posa,
el ardor de volar, la lucha terca
contra las dimensiones en azul.
Descánsala hoy en mí: la gozaré
con un temblor de hoja en que se paran
gotas del cielo al suelo.
La quiero
para soltarla, solamente.
No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando.


 

Defensa de la alegría

 

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

 

Update: Lo dicho en este post es completamente verdad!

Jarl es, en lengua escandinava, el equivalente al título de conde o duque.

En la mitología nórdica, Jarl era el hijo del Ríg y de Modir. El Rig le habla a Jarl acerca de las runas y otras magias, así como del lenguaje de los pájaros. Jarl reunió entonces a algunos hombres y conquistó varias tierras. Después se casó con Ema, con la que tuvo once hijos, los antepasados de los guerreros vikingos.

El Jarl es un título nobiliario adoptado por Inglaterra tras la conquista de Canuto II de Dinamarca, rey danés.

Dedicado a todos los yonkonautas de la basura espacial, para que la próxima vez que os enfrentéis a la vida expresando un bello “jarl”, sepáis que significa.

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